Jornada de infarto en las criptodivisas en general y el bitcoin en particular. La moneda digital más famosa has llegado a caer más de un 14%, perdiendo la cota de los 7.700 dólares y, aunque en pocos minutos redujo a un tercio esa caída, ha llegado a recuperar el terreno positivo y cotizar sobre los 9.000 dólares pasadas las 17:00 hora peninsular. Todo después de que las autoridades japonesas registraran la sede del operador Coincheck para investigar su situación financiera a raíz del reciente ciberataque. Otras criptomonedas como ethereum, litecoin o han llegado a desplomarse más del 30%. Tether: miles de millones de dólares falsos están detrás del auge y la caída del bitcoin.

Con la bajada que ha llegado a registrar, el bitcoin ha llegado a perder más de un 60% de su valor desde los máximos de diciembre, cuando llegó a valer cerca de 20.000 dólares. La volatilidad del bitcoin, ya de por sí enorme, está siendo todavía más exagerada en una jornada de infarto. La criptomoneda, que poco antes de las 14:00 (hora española) marcaba un mínimo de 7.695 dólares, recuperaba en apenas 10 minutos los 8.400 dólares, tocando incluso los 8.600 dólares, según los datos de CoinDesk.

Hay que recordar que el mercado de criptodivsas, sin regular, es tremendamente íliquido, y los inversores suelen encontrar trabas para retirar sus fondos. Además, unas pocas manos pueden provocar grandes movimientos en los precios. Incluso, se han publicado estudios que muestran como dos bots pudieron inflar la criptodivsa que promete un futuro libre de intermediarios, aunque de momento ha sido más noticias por unos robos muy frecuentes.

Registros en Japón

Funcionarios de la Agencia de Servicios Financieros (FSA) japonesa entraron hoy en la sede de la casa de cambio en el distrito tokiota de Shibuya con objeto de comprobar si la empresa tiene fondos suficientes para compensar a sus clientes por las pérdidas sufridas en el ciberataque, según recoge la televisión estatal NHK.

Las autoridades quieren esclarecer si Coincheck tenía separados los activos de sus clientes y los suyos propios, y si cuenta con la liquidez necesaria para reembolsar a sus usuarios los más de 58.000 millones de yenes (424 millones de euros / 530 millones de dólares) desaparecidos en el hackeo perpetrado hace una semana.

Los responsables de la FSA también verificarán si la empresa está corrigiendo las brechas de seguridad que permitieron el ciberataque y si ha ofrecido suficiente información a los 260.000 clientes damnificados por el considerado el mayor hackeo de un mercado de criptomonedas hasta la fecha.

El operador nipón ha prometido que reembolsará las pérdidas a los afectados, aunque no ha precisado cuándo lo hará ni si dispone de activos propios suficientes como para acometer tal volumen de pagos, mientras que mantiene restringidos servicios como la retirada de yenes y de divisas virtuales.

Los afectados, por su parte, han comenzado a agruparse para hacer presión conjunta sobre la empresa y para preparar acciones legales, según anunciaron a través de Twitter.

El ciberataque del pasado viernes recuerda al que sufrió la también firma japonesa Mt. Gox en 2014, declarada en quiebra tras su hackeo, y ha vuelto a poner de manifiesto las debilidades de las casas de cambio de criptomonedas, lo que parece generar dudas crecientes entre los inversores en estos mercados.

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